miércoles, 12 de mayo de 2010

La dama de las Camelias: un hecho real detallado con toques de un amor que nunca fue

El amor, la pasión, los sueños, lo fantástico, son elementos rechazados en una sociedad que sólo se fija en lo socialmente correcto: las apariencias y lo establecido. Sin embargo a mediados del siglo XVIII, en ésta época llena de ideologías que trataban de conquistar al mundo con sus reglas, los románticos tratan de hacer de todo más propio del alma que de la razón. El romántico vive en constante búsqueda, busca en el exterior para encontrarse a si mismo sin ninguna esperanza, así que, los temas tratados son variados: van desde lo histórico, lo natural hasta lo visto desde la apreciación personal, que es el caso que se tocará en este trabajo. Se hablará de una historia real pero entintada a favor de exaltar el amor del autor Alejandro Dumas hijo, hacía una hermosa joven, Marie Duplessis.

En el inicio de la novela encontramos en primera instancia a una persona mayor, madura, que habla al lector sin titubeos ya que la historia pronta a relatarse le es en un principio indiferente, sin embargo se guía a ella por medio de la curiosidad de encontrar -aquí podemos notar el hecho de la constante búsqueda- algo que le provoca interés sin saber bien a bien de que se trata.

En un primer momento, indica hacía que situaciones va ligada la obra, que vendría siendo, la prostitución, haciéndolo ver de manera más cercana y así tratar de comprender la situaciones en las que viven y porque razones se comportan de esa manera a veces incomprensibles o arrogantes.

Da vergüenza decirlo pero no estamos hablando de inmoralidad por gusto: estamos contando un hecho real, que tal vez haríamos mejor callando, si no creyéramos que de vez en cuando es preciso revelar los martirios de esos seres a quienes se condena sin oír y se desprecia sin juzgar

(Dumas: 13)

Después de enterarse de que las pertenencias de gran valor prontas a subastarse son de una mujer en condiciones de conocida como mujer pública, comienza a describirla exaltando su belleza de mujer, no obstante dejando en claro que a pesar de su belleza, tiene un defecto, el ser cortesana. Su nombre es, Margarita Gautier.

Quizá le parezca ridículo a mucha gente, pero siento una indulgencia inagotable por las cortesanas, y no pienso tomarme la molestia de andar dando explicaciones sobre tal situación. (Dumas: 15)

Deja los prejuicios a lado y muestra su verdadero sentir. El narrador muestra sus sentimientos hacía la sociedad en la que vive y que la hace tan suya, puesto que al ver a una persona desprotegida siente simpatía, de esa manera, le llega en lo más hondo la situación de Margarita.

Vida de cortesana

Margarita, como se explicó anteriormente no nace de la imaginación de Dumas, es una persona muy allegada a él sentimentalmente, a la cual se le es dedicada la obra. Margarita, tiene la imagen de toda mujer romántica: de pálido rostro, delicada figura y con la enfermedad de la cual era muy fácil sucumbir: la tisis. No es cualquier cortesana, es de las más asediadas por personajes de la aristocracia. Ella, acostumbrada al lujo y a lo material, queda desconcertada al ver que un hombre, Armando Duval, la quiere simplemente por amor, un sentimiento poco común para las mujeres de su clase.

Armando es un hombre ideal, sumamente sensible y atento. Esto lo sabe muy bien Margarita así que, después de un ataque de tisis donde él le confiesa su amor, se convierten en amantes.

Margarita está enamorada de él, pero para ella ese es un sentimiento nuevo, que le hace ver el mundo de otra manera, surge en ella un panteísmo egocéntrico que sólo se llega a notar gracias a las noticias que obtiene Duval de la vecina de su amante: Prudencia Duvernoy. Margarita va sufriendo un cambio paulatino pero radical de forma de vida: va dejando atrás sus riquezas y fiestas con personas que sólo interesan por su estatus social dando lugar a su verdadero pensar o forma de ser, ella comienza dándole órdenes a Duval, de cómo tiene que ser su comportamiento para con ella si quiere continuar con su relación. Esto es muy criticado en la obra puesto que, como todo romántico, Dumas nos hace ver que lo importante es el interior el sentir más que la razón y como ella, viniendo del campo, lo sabía perfectamente pero al llegar a la ciudad fue absorbida por la ideología de la sociedad. Ve en Duval, su salvación, su escape ante toda la presión ejercida por los otros que la ven solamente como un objeto al cual se le admira por su belleza exterior, sin embargo costándole trabajo esa separación.

Ocho días después Margarita había tomado posesión de la casa de campo, y yo me hallaba instalado en Point-du-Jour. (…) Al principio de su estancia en Bougival, Margarita no pudo romper de golpe con sus costumbres y, como la casa estaba siempre de fiesta, todas sus amigas vienen a verla, durante un mes no pasó día sin que Margarita tuviera ocho diez personas a la mesa. (Dumas: 142)

Del ensueño a lo fatídico

Poco a poco ella regresa a la naturaleza, y entre más alegre la vemos, más hay una un acercamiento con aquello a lo que se alejó, puesto que ella no siempre a vivido en la ciudad.

Muchas veces, al caer la noche, íbamos a sentarnos bajo el bosquecillo que dominaba la casa. Allí escuchábamos alegres melodías de la noche, pensando los dos en la hora próxima que iba a dejarnos a uno en brazos del otro hasta la mañana siguiente, Otras veces nos quedábamos acostados todo el día, sin dejar si quiera que penetrara el sol en nuestra habitación. Las cortina estaban herméticamente cerradas y el mundo exterior se detenía un momento para nosotros. Sólo Nanine podía abrir nuestra puerta, pero solamente para traernos de comer; y aún así lo hacíamos sin levantarnos e interrumpiéndolo sin cesar con risas y locuras. A esto sucedía un sueño de unos instantes, pues, desapareciendo nuestro amor, éramos como dos buceadores obstinados que no vuelven a la superficie más que para recobrar aliento (Dumas: 131)

A pesar de esta vida de ensueño en la que se encuentran, cada uno tiene sus preocupaciones, en especial de dinero, puesto que en la vida real no se puede vivir sin ello, es la materia prima para construir tus sueños, como el de ellos, el de poder vivir juntos en el hermoso Paris.

Es aquí, cuando entra a escena el padre de Duval. Esta persona, sólo busca lo mejor para su hijo, en especial, quiere dejar las habladurías que corren en las voces de las personas de sociedad dándole una mala reputación tanto a su noble hijo como a su familia. El intenta separarlos de la manera más cordial posible, con el simple diálogo entre padre e hijo, pero al ver que su hijo está obstinado con el amor de la bella Margarita, el padre intenta ahora encontrar razón en la mujer que tanto ama su hijo, porque, como ha oído tan buenas cosas de ella, cree poder convencerla de la situación. Y no se equivoca. Margarita al enterarse que una mujer de buena reputación está siendo afectada por sus caprichos ella toma la terrible decisión de dejar su relación para salvar la de la hermana de Armando. Es la fatalidad, característica del romanticismo, la que tiene presencia en los últimos momentos del relato. Duval llora desesperadamente, mientras le cuenta su historia al narrador principal con el que se inicia la obra, Duval se encuentra perdido en sus pensamientos tratando de regresar al pasado y de esa forma haber dejado a un lado esas mentiras que le cegaban la verdad de lo que pasaba con su amada. Ella no lo engañó con el duque, ni volvió a su vieja vida por gusto, fue una misión encargada por el padre de Duval al quien ella apreció mucho, puesto que le dio el amor fraternal que jamás había sentido. Ella devastada y después de varios meses en constante agonía, muere sola, atestada de deudas y clamando por la llegada de su amado, el cual nunca llega. Esta desgracia, marca principal de la obra, nos deja ver que el amor verdadero no siempre es bien valorado ante la sociedad que sólo etiqueta a la gente sin ver lo que hay en cada uno de ellos. La vida de estos enamorados no podía ser de otra manera cuando la sociedad se impone más que otra cosa.

Distintas formas de vivir

El contraste entre las dos parejas de las que es menester la historia. En primera instancia, tenemos la vida apasionada de los profundos enamorados, que, dejando atrás sus perfiles sociales, deciden dejar fluir sus sentimientos de amor, nadando contra corriente, peleando por sus ideales de tan sólo poder vivir una vida tranquila uno cerca del otro; contra el otro lado de la moneda que es el pretendiente de la vida de la hermana de Duval, Blanca, quien no puede ser pedida en matrimonio puesto que el pretendiente, quiere casarse bien, sin la preocupación del “que dirán” si se encuentra unido a una familia con un hombre que está enamorado de una cortesana. Este pretendiente es totalmente diferente a Duval, puesto que no sólo se deja guiar por sus sentimientos, sino que busca la reputación que exige la sociedad, dejando de lado lo importante…si en verdad amara a esa mujer daría todo por Blanca, no estaría pidiendo cosas que ni siquiera están al alcance de ella.

2 comentarios:

Karen dijo...

hola esta genial tu analisis, ayer ya no pude leerlo, mi cabeza estab viciada de tanto romanticismo pobre dama malditos hombres, me gusta tu frase final esta genial

YnotandYnna dijo...

A mi tambien me gustó tu trabajo!!!

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